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¿Victoria o derrota?

29th May 2016

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Este año GYC Europa celebró su primer evento Focus. Focus es una conferencia local y la idea es celebrar tres conferencias en cada ubicación. La primera se llama “Viniendo a Cristo” y tiene 5 talleres. En esta serie de artículos los ponentes compartirán de forma escrita una parte de su taller con nosotros.—Editor.

Hace 2000 años, Jesús inició una búsqueda de hombres y mujeres que estuvieran dispuestos a seguirle; hasta el día de hoy, Él continúa invitándonos a cada uno de nosotros a ir hacia Él. Pero cuando Él nos llama ¿cómo se hace para responder “sí Señor, yo te acepto”? ¿Cuál es el significado de rendirle totalmente nuestra vida a Cristo y cuál es el impacto de dicha decisión en nuestra vida? ¿Cómo se puede renunciar a nuestro poder, derechos, emociones, control, y a todas nuestras palabras y acciones? ¿Cómo se puede conseguir darle a Jesús nuestra vida entera y simplemente permitirle usarnos para su propósito? En esta serie comentaremos qué significa entregarle nuestra vida a Cristo y, una vez que hayamos entendido esto, identificaremos los conceptos clave que hay que tener en cuenta para mantener una relación sana con Él.

Permíteme compartir contigo algunas de las más poderosas, esenciales, prácticas y quizá paradigmáticas verdades de mi taller acerca del tema. Estas verdades han sido una gran bendición para mí personalmente y confío que lo serán para ti también.

¿Cómo nos podemos rendir a Cristo? ¿Cómo podemos vivir una vida cristiana victoriosa? He de afrontar la dura realidad y decirte que, de hecho, ¡no podemos! ¡Lo siento! “¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal?” Jeremías 13:23 (RV1960). El apóstol Pablo escribió: “Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. (...) Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. (...) ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?” Romanos 7:15-24 (RV1960).

Entonces, no hay manera. No podemos. Es imposible. Es una ilusión.

La oración de un niño de 2 años

Una noche, cuando su hijo Jacob era aún muy pequeño, John Bradshaw se estaba arrodillando junto a él, delante de su cama. Mientras Jacob oraba, en algún momento de su oración dijo: “Y por favor querido Jesús, ayúdame a ser bueno” –Cuando él dijo eso, me di cuenta que tenía que intervenir –recuerda Bradshaw.

–Ehm, hijo, espera, no me gusta interrumpirte pero esta vez tengo que hacerlo. No quiero que ores a Jesús pidiéndole que te ayude a ser bueno. –Mi hijo me miró, y supe lo que estaba pensando: “Tampoco debería orar para pedirle que me ayude a ser malo, entonces ¿qué pasa?”

Agregué –Hijo -Él no tenía más de 2 años –Hijo, la Biblia dice que no hay nadie que sea bueno. Ninguno de nosotros puede ser bueno por nosotros mismos ¡es imposible! Jesús dijo que sólo hay uno que es bueno y ese es el Padre. Por eso si oras a Jesús pidiéndole que te ayude a ser bueno, entonces estás haciendo una oración que no puede ser contestada y que está destinada a fallar.

Así que no le pidas a Jesús que te ayude a ser bueno, es una oración imposible, una oración que Él no puede responder.

Esto es lo que puedes hacer. Puedes orar para pedirle a Jesús que entre en tu corazón y viva su vida a través de ti. Si Él hace eso ¡no hay manera de que puedas ser malo!

Lo que tenemos que hacer es invertir nuestro modo de orar a esta otra manera. Así estaríamos pidiendo lo mismo, pero de una manera que es posible y no imposible: En lugar de pedirle a Dios que nos ayude a ser buenos, le podemos pedir que venga a nuestras vidas para que podamos ser buenos; pues cuando Él viene a nuestras vidas, siempre traerá su bondad consigo. Cuando Jesús entre en tu corazón traerá también su obediencia, su comportamiento ejemplar, sus doctrinas correctas; y por supuesto, todo esto será un proceso de crecimiento.

¿Qué te parece orar de esa manera?

¿Cómo rendirse a Cristo?

En El camino a Cristo Ellen White escribe:

“Muchos dicen: “¿Cómo me entregaré a Dios?” Deseáis hacer su voluntad, mas sois moralmente débiles, esclavos de la duda y dominados por los hábitos de vuestra vida de pecado. Vuestras promesas y resoluciones son tan frágiles como telarañas. No podéis gobernar vuestros pensamientos, impulsos y afectos. El conocimiento de vuestras promesas no cumplidas y de vuestros votos quebrantados debilita la confianza que tuvisteis en vuestra propia sinceridad, y os induce a sentir que Dios no puede aceptaros; mas no necesitáis desesperar. Lo que debéis entender es la verdadera fuerza de la voluntad. Esta es el poder gobernante en la naturaleza del hombre, la facultad de decidir o escoger. Todo depende de la correcta acción de la voluntad. Dios dio a los hombres el poder de elegir; a ellos les toca ejercerlo. No podéis cambiar vuestro corazón, ni dar por vosotros mismos sus afectos a Dios; pero podéis escoger servirle. Podéis darle vuestra voluntad, para que Él obre en vosotros tanto el querer como el hacer, según su voluntad. De ese modo vuestra naturaleza entera estará bajo el dominio del Espíritu de Cristo, vuestros afectos se concentrarán en Él y vuestros pensamientos se pondrán en armonía con Él.” CC 47.1

Amigos, no podemos por nosotros mismos. La vida cristiana es una vida imposible. Sin Cristo, es tan imposible como lo era para Pedro caminar sobre el agua o para Lázaro resucitar y echar a andar.

Pero ¡alabado sea el Señor porque lo imposible es posible en Él! ¡La vida cristiana es posible a través de Cristo!

Una clave para la Victoria

Finalmente, permíteme compartir contigo un punto crucial hacia una vida victoriosa: Necesitamos dejar que Jesús viva su vida en nosotros.

En el mensaje a la iglesia de Laodicea—la iglesia al final de la historia en esta tierra— el mensaje para el pueblo de Dios en este tiempo, el Testigo Fiel y Verdadero declara solemnemente: “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.” Apocalípsis 3:15-17 (RV1960)

Somos “miserables”.

Ahora bien, la palabra griega para miserable, talaipōros, es bastante interesante. Esta palabra sólo se utiliza 2 veces en las escrituras. ¿Sabes en qué otra cita se encuentra? Es en Romanos 7:24, el versículo que cité al principio de este artículo. En este pasaje hay una lección significante que nosotros como parte de la iglesia de Laodicea debemos aprender. Después de haber descrito cómo una y otra vez falló tratando de vivir la vida cristiana, el apóstol Pablo exclama: “¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?” Romanos 7:24 (RV1960)

Si leemos atentamente los versículos anteriores, encontramos lo que yo considero que es el núcleo de su problema: “Yo”, “Yo”, “en mí”, “en mí” “Yo”, “en mí”, etc.

Parece evidente que Pablo era sincero al procurar vivir una vida temiendo a Dios. Y estoy seguro de que Pablo—al igual que un incontable número de cristianos que han fallado a lo largo de la historia— oró a Dios para pedirle ayuda. Sin embargo, él no había aprendido todavía nuestra crucial y paradigmática lección. Él no había aprendido aún a darle la vuelta a la oración. Él trató de vivir la vida imposible con sus propias fuerzas, en lugar de dejar que Dios viviera su vida en él.

Pero gracias a Dios el libro de Romanos no termina en el capítulo 7. Gloria a Dios, Pablo aprendió la lección.1 ¿Y tú?

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” Apocalipsis 3:20-22 (RV1960)

Recomendado

Escucha la grabación del taller para aprender 5 puntos clave más hacia la victoria. Descarga el folleto informativo del taller para obtener algunas de las citas clave, versículos y materiales recomendados sobre el tema.

Joakim Hjortland presentó el taller “Victoria o derrota” durante el congreso Focus “Viniendo a Cristo” en Stupini, Rumanía, 2016. Él es autor de “Un Profeta para Esta Generación” (A Prophet for This Generation, ver prophet.empowermissions.org).

  1. Lee, por ejemplo, Romanos 8.