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¿Qué tiene que pasar?

18th August 2015

¿Qué tiene que pasar?

¿Otra conferencia? ¿Otro programa? ¿Otro orador?

¿Qué tiene que pasar?

Los Adventistas del Séptimo Día necesitan un reavivamiento real, una reforma real y un cambio real.
Si queremos que la poderosa luz de la verdad brille a través del mundo y que tanta gente como sea posible sea salvada y esté lista para la venida de Jesús, esto es vital.

Pero, ¿qué tiene que pasar?

Somos llamados a ser un grupo de gente que ha escuchado y respondido al llamado de Jesús de ir más allá de la mera asistencia a la iglesia. Debería de ser el sueño de todos nosotros ver a la iglesia remanente de Dios unida en la misión atravesando fronteras, culturas y diferencias de edad.
¿Qué pasaría si todos nosotros sacrificáramos, diéramos, trabajáramos, invirtiéramos, habláramos, escucháramos, pensáramos, escribiéramos, cantáramos y amáramos más, continuamente, con el único propósito de llevar más lejos la comisión divina? ¿No es el momento de dejar este planeta autodestructivo y estar con aquel que decimos que amamos, Jesucristo?

Así que... ¿qué tiene que pasar?

No es mi intención hablar negativamente sobre la iglesia de Dios. Todos estamos juntos en este barco. Nadie es mejor o ‘más salvo’ que otro.
Sin embargo, no es ningún secreto que estamos teniendo dificultades. Estamos teniendo dificultades para experimentar un reavivamiento personal y global, de identidad y de éxito en el evangelismo.

A través de la profecía Dios ha dado a la iglesia de estos días un mensaje severo pero esperanzador. Se encuentra en Apocalipsis 3:14-22 (¡estúdialo!). Estoy convencido de que la instrucción y corrección que Jesús da aquí tiene implicaciones vitales para ti y para mí hoy, y contiene la solución a nuestros problemas.

El diagnóstico del Médico Divino acerca de nosotros es alarmante: “desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.” (vers. 17).
Jesús está preocupado por nosotros… ¡porque nosotros no lo estamos!
¿No debería esto ser una llamada de atención para ti y para mí?

Afortunadamente Jesús también proporciona el antídoto.
Nos está llamando a obtener tres cosas de Él (vers. 18):

  1. “Oro refinado en fuego” - una fe pura e inmaculada.
  2. “Vestiduras blancas” - el manto de justicia de Jesús.
  3. “Colirio para tus ojos” - la habilidad para ver la realidad desde la perspectiva de Dios.

Jesús explica cómo obtener estas tres cosas (vers. 19-22): por un ferviente arrepentimiento, introduciéndole en nuestra existencia y viviendo una vida victoriosa.

Todo ello viene a través y por fe en Él, por una confianza ciega y por una total y completa entrega.

El reavivamiento, la lluvia tardía, el evangelismo mundial, una iglesia local activa y sana... ¡todo empieza con cada uno de nosotros! Tú y yo necesitamos estar íntimamente conectados con Jesús, necesitamos entender nuestra identidad y llamado ¡y luego levantarnos y brillar!

Soy un veinteañero. Después de algunos años de trabajo misionero, una educación superior y viajes, estoy empezando mi vida adulta profesional. El mensaje de Apocalipsis 3 me ha señalado mi miseria y mi necesidad de la ‘medicación de Dios’. Por su gracia he escogido dedicar todo mi tiempo a Dios. ¿Por qué? ¡Porque es lo que Jesús está pidiendo!
No puedo ver ningún propósito más elevado en la vida que el de servirle por completo.

Amigos, Jesús está esperando para vestirnos con su justicia, para refinar nuestra fe y para darnos su divina perspectiva de la realidad.
Somos llamados a conectar, orar, estudiar y aprender juntos.
Somos llamados a avanzar como un solo hombre y a dar un final a los últimos días de la historia de la tierra.

Imagina a tu grupo de jóvenes, tu grupo pequeño, tu familia... encendidos por la causa de Dios.
Imagina tu iglesia local siendo famosa por ser un lugar de amor, refugio y paz.
¡Imagina millones de Adventistas del Séptimo Día uniéndose realmente por el llamamiento más elevado jamás hecho a la humanidad a través del poder del Espíritu Santo! Imagínate a ti mismo llevando a multitud de gente a Cristo ¡empezando hoy!

“El propósito señalado por el cielo de predicar el evangelio al mundo en esta generación, es el más noble que pueda atraer a cualquier ser humano. Ofrece un campo de acción a todo aquel cuyo corazón ha sido conmovido por Cristo.” - Elena White, La Educación, cap. 31.

¡Es posible! Y ya ha pasado antes (mira en el libro de Hechos). Volverá a pasar otra vez. ¿Estás preparado? ¿Serás parte de ello?

¿Qué te impide ponerte de rodillas ahora mismo y entregar tu vida a Dios? ¿Por qué no prestar toda tu atención al plan de Dios para tu vida? ¿Por qué no obtener la curación de tu ceguera espiritual, tu miseria, tu desnudez y tu pobreza?

¡Ven! Vamos a dedicarnos y a comprometernos con su voluntad, causa y plan... ¡aunque se caigan los cielos!

¡Este es el desafío de Jesús para ti y para mí!

Esto es lo que tiene que pasar.

Es mi oración para ti y para mí, que escuchemos y sigamos hoy el llamado de Jesús.