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Sobre Mi Mesa de Noche #6 | Just Mercy (Thando Malambo Amankwah)

13th January 2019

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Sobre Mi Mesa de Noche es una serie de reseñas de libros creada para asegurarse de que los mejores libros se lean una y otra vez. Descubre más acerca de las series aquí.


Por Compasión: La lucha por los olvidados de la justicia en Estados Unidos, Bryan Stevenson (2014)

Bryan Stevenson es un abogado excepcional y un valiente defensor de la gente pobre, hundida e injustamente condenada. En Por Compasión, escribe en primera línea, abriendo su corazón y alma, llevando al lector a conocer el horrible sistema de justicia criminal americano. El libro es crudo, impactante y atrevido. Lo he leído varias veces y nunca deja de desafiar tanto mi compromiso, como mi comprensión, en la justicia como joven adventista del séptimo día que soy.

Posiblemente el aspecto más poderoso del libro es el relato de Bryan sobre historias de sus clientes. Niños como Charlie, de 14 años, que estuvo traumatizado durante años viviendo con un padre abusivo. Charlie fue condenado por un trágico crimen y le enviaron a una prisión para adultos, donde abusaron sexualmente de él y fue violado por otros prisioneros. Cuando Bryan y Charlie se vieron por primera vez, después de que Bryan aceptase su caso, Charlie se quedó sentado en silencio durante un largo, largo rato. Finalmente, rompió a llorar en los brazos de Bryan, sollozando intensamente mientras intentaba encontrar las palabras para describir el abuso que había sufrido en prisión. Un niño destrozado, incluso más aún por un sistema judicial que había fallado en protegerlo.

Por otro lado, junto a los relatos de injusticia, hay historias sobre la misericordia muy poderosas a lo largo del libro. Historias acerca de familias como los Jennings, que adoptaron a Charlie como si fuera suyo, lo ayudaron a conseguir su grado en equivalencia general en detención, financiaron su educación universitaria y se convirtieron en su segunda familia. Historias acerca de hombres y mujeres inocentes liberados del corredor de la muerte gracias a la abogacía de Bryan; historias acerca de la esperanza perdida y la esperanza encontrada. Cada una de estas historias es una llamada al reconocimiento de que no somos más humanos al deshumanizar a otros; que la forma con la que tratamos al pobre y al condenado dice mucho de quiénes somos...

El día en el que nos deje de importar el sufrimiento de la humanidad, perderemos nuestra propia humanidad.

¿Cuál es la injusticia que te conmueve a ti? Podría ser la situación de los niños refugiados de Rohingya, separados de sus familias en la crisis humanitaria que más aumenta en el mundo hoy. Podría ser la situación de migrantes y refugiados vendidos como esclavos en Libia, o las 830 mujeres que mueren en el mundo diariamente por complicaciones en el parto y embarazo. La injusticia que te conmueve también podría estar más cerca de tu hogar: en tu comunidad, tu escuela, tu lugar de trabajo, tu iglesia.

Ver el trabajo de Bryan en Por Compasión te desafiará en la búsqueda de lo que verdaderamente te importa, a remangarte y a dar todo aquello que puedas.

La llamada justicia social no es un fin en sí mismo. La única solución permanente para la injusticia es el trabajo del evangelio en el cambio del corazón humano, y la segunda venida de Jesús para poner fin a todo mal. Sin embargo, mientras vivamos al otro lado del cielo, tenemos trabajo que hacer. Somos llamados a predicar el evangelio tanto en palabra como en hecho, a ser la boca, manos y pies de Jesús: “¿No es más bien el ayuno que yo escogí; desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de aprehensión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras...” Isaías 58:6-7.

Vivir una vida por compasión es bastante simple siguiendo las huellas de Jesús.

“Mi trabajo con pobres y encarcelados me ha persuadido, y he llegado a la conclusión de que lo contrario a la pobreza no es la riqueza; lo contrario a la pobreza es justicia. Finalmente, creo que la verdadera medida de compromiso con la justicia, el carácter de nuestra sociedad… no pueden medirse por cómo tratamos al rico, al poderoso, al privilegiado y al respetado, entre nosotros. La verdadera medida de nuestro carácter es según cómo tratamos al pobre, al desfavorecido, al abusado, al encarcelado y al condenado”. Por Compasión p. 18


Thando trabaja en el programa de salud infantil y materna en el centro de Investigación y Desarrollo Internacional de Canadá (IDRC). Ella ha tenido el privilegio de servir en el ministerio Joven y Campus durante los últimos diez años. Es una lectora ávida, y cree en el poder de los libros para expandir y enriquecer la mente y el alma.