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En busca de la felicidad

20th March 2016

Todos queremos ser felices en la vida. Nadie disfruta de las dificultades y los problemas.
¿Pero, cómo exactamente se puede llegar a ser feliz? Hoy en día se pueden encontrar una infinidad de distintas respuestas a esta pregunta:
Esmerarse para conseguir el cuerpo perfecto y tener un estilo de vida saludable te hará feliz.
Tener un trabajo de envidia y éxito en tu empresa.
Ser famoso y tener mucho dinero.
Y la lista continúa.

Satanás se esfuerza al máximo para intentar darnos la impresión de que en la vida todo gira alrededor del yo, y que tienes que hacer todas estas cosas para lograr encontrar la felicidad. Él utiliza todos los medios a su alcance para hacerte creer que comprar tal producto o alcanzar cierta meta marcará una gran diferencia en tu vida y entonces, finalmente obtendrás la felicidad y tendrás paz.

Pero todo eso es una mentira.

La verdad es que si te preocupas solo por ti mismo, por tus deseos y tu vida, nada de eso te hará feliz. La vida no consiste en conseguir el dispositivo más reciente, en ser una talla XS, o en intentar ser el mejor en algo.
La vida consiste en cuidar de los demás, de compartir el evangelio y de estar ahí para la gente de tu alrededor que te necesita.
Esta es la misión que Dios estableció para nuestras vidas.
Esto es lo que te hará realmente feliz.

Yo experimenté esto personalmente cuando empecé a trabajar para GYC hace dos años.
Dios había puesto en mi corazón el anhelo de empezar a orar por un ministerio en concreto. Así que empecé a orar para que Dios proveyese un lugar en el que pudiera usar mis talentos y trabajar para Él. Hice esto durante algún tiempo, pero no sucedió nada. Y después, de repente un día recibí la llamada de un viejo amigo que me ofreció unirme al equipo.
Así de simple.
Nunca había pensado en trabajar para GYC. Ni siquiera había tenido la oportunidad de asistir a alguno de sus congresos. Sin embargo, estaba muy feliz y emocionada de poder ayudar. Pero al mismo tiempo tenía miedo de lo desconocido.
No sabía qué me esperaba. Todo el proceso de planificación era algo totalmente nuevo para mí. Nunca antes había hecho algo parecido. Pero sabía que Dios me estaba llamando a hacerlo, así que aunque no fue fácil para mí, acepté.
Has de saber que soy una persona planificadora y perfeccionista. Para mí siempre había sido muy difícil soltarme, dejarme llevar y dejar que Dios tomara el control de mi vida. Pero a menudo Dios nos pone en situaciones así, donde enfrentamos desafíos y donde tenemos que hacer cosas que nunca antes habíamos hecho, incluso cosas de las que tenemos miedo, porque quiere que confiemos en Él en vez de confiar en nuestro propio entendimiento. Lo hace únicamente para que podamos confiar en Él cada vez más y más.

Trabajar con GYC en mi primer congreso resultó ser un desafío e implicó mucho trabajo duro. Pero compartir la palabra de Dios y dar Su testimonio a otras personas ha sido una bendición y la experiencia más gratificante que he tenido en toda mi vida. Trabajar y sacrificar horas de sueño y a cambio ver vidas siendo transformadas ha llenado mi corazón de gozo y alegría como ninguna otra cosa podría haberlo hecho.
De eso se trata la vida.
Cuando Jesús vino a esta tierra vivió para servir a otras personas. Cuidaba de ellos y de sus necesidades, les mostraba empatía y, a través de sus palabras de vida, tocó sus corazones. ¿Quién más podría ser un ejemplo en nuestras vidas sino Jesús?

Dios tiene tantas cosas preparadas para nosotros.
Hay mucho trabajo por hacer, pero la mejor parte es que hay muchísimos ministerios distintos y maneras de compartir el evangelio. Dios es el que mejor te conoce y te colocará exactamente en el lugar en el que debes estar. Donde más crecerás y aprenderás y donde podrás ser una gran bendición.

Si todavía no has encontrado tu lugar, te reto a que ores por ello en especial.
Dios responderá a tu oración y sabrás lo que es la verdadera felicidad.

La verdadera felicidad se encuentra en un ministerio abnegado. – Ellen White, Meditaciones Matinales 1952 p. 170.