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El Santuario y la Salvación

30th June 2016

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La doctrina del Santuario celestial es fundamental para el Adventismo del Séptimo Día, pero es probable que muchos adventistas encuentren complicado explicar qué diferencias prácticas hacen estas enseñanzas en sus vidas. ¿Marcan realmente alguna diferencia?

Me gustaría compartir con vosotros una de las explicaciones más bonitas que he leído sobre el significado de este tema. Es de un libro titulado Redención y Reunión (1977), escrito por W. D. Frazee.1 El libro merece la pena leerlo entero pero puedes leer el primer capítulo íntegramente aquí. Espero que esta lectura toque tu corazón y te inspire a estudiar más profundamente el ministerio de Cristo en el cielo.

“¿Cuánto vale usted?”

De Redención y Reunión por W. D. Frazee

“Señor Juez, ¿ha pensado usted alguna vez acerca de cuánto significa usted para Dios?” Dirigí esta pregunta a un amigo que había servido como juez del condado por muchos años y cuya esposa había muerto recientemente. Nuestra conversación se había tornado a promesas de la Biblia y el mensaje de consuelo que nos traen. “Recientemente en Venezuela,” continué, “un padre pagó 900.000$ para rescatar a su hijo de 13 años que había sido secuestrado. ¿Los valía el joven?”

“Seguro,” dijo mi amigo, “él los valía para su padre.”

“Sí,” estuve de acuerdo. “Ahora, señor juez, dígame, ¿alguna vez ha pagado alguien un rescate para usted?” Asintió con la cabeza. El sabía acerca del sacrificio del Calvario.

“Juez, ¿lo vale usted?”

Agachó la cabeza. “No, Señor Frazee, me temo que no.”

“Espere,” le dije. “¿Sabe Dios de valores? ¿Conoce su valor el que lo hizo a usted? Si Él dice que usted vale lo que Él pagó por usted, ¿lo contradiría usted? Después de todo, si usted no vale ese tanto, entonces él se estafó a sí mismo, ¿verdad? Gracias a Dios, juez, usted vale el rescate.”

¿Qué hace a un hombre valioso para Dios?

Supón que cuando ese padre estaba buscando a su hijo secuestrado
por todas partes, alguien se le acerca con esta oferta:

“Señor, he visto que usted anda buscando a su hijo y que pagará 900.000$ por su rescate.”

“¡Sí, es verdad! ¿Me puede ayudar a encontrarlo?”

“Bueno, creo que yo le puedo conseguir un muchacho que le costará solo 1.000$. Le ahorrará a usted mucho dinero.”

¿Habría mostrado interés el papá? ¡De ninguna manera! Él no andaba buscando un muchacho. Él buscaba el muchacho, su propio hijo.

¿Por qué pagó Dios un rescate tan infinito por el hombre? Para entenderlo debemos reconocer el propósito de Dios al crearlo. Dios hizo al hombre para tener camaradería con él. En cuanto al antiguo Israel, Dios dijo: “Este pueblo he creado para mí” (Isaías 43:21). Sí, “Jehová tiene contentamiento en Su pueblo” (Salmo 149:4).

Cada uno es diferente, un nuevo individuo. ¿Has visto alguna vez a alguien parecido a ti? A veces cuando hago esta pregunta, alguien dice, “¡No, y menos mal!” Sí, esto es algo bueno. Si uno pudiera encontrar su réplica, su valor disminuiría por lo menos un 50%. Pero no hay peligro. Tú eres único. Dios “necesitaba” solo uno como tú. Él “necesitaba” a ese uno.

“Se nos trajo a la existencia porque se nos necesitaba” – Ellen G. White, Signs of the Times, 22 de abril, 1903.

Una de las necesidades más grandes en el corazón humano es sentir que se nos necesita. Llenar la necesidad de alguien a quien amamos, saber que eso llena nuestra necesidad—esto constituye la base del verdadero compañerismo. El esposo y la esposa que tienen una experiencia tal disfrutan de antemano del cielo. Cuando padres e hijos comparten esta camaradería, no hay diferencia generacional. Las satisfacciones de la verdadera amistad son posibles debido a la necesidad mutua y al mutuo cumplimiento de la necesidad. Y por medio de todas estas relaciones humanas Dios quiere revelársenos. Él quiere que nosotros entendamos no solo lo que Él significa para nosotros, sino lo que nosotros significamos para Él.

Muchos héroes bíblicos alegraron a su Creador disfrutando de un compañerismo íntimo con Él. Enoc caminó con Dios trescientos años. Enoc significaba tanto para Jehová que le dijo: “Ven a mi casa conmigo Enoc, y sigamos caminando juntos por toda la eternidad.” “Y antes de que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios” (Hebreos 11:5). Enoc hizo feliz a Dios. Él llenó la necesidad del corazón del Infinito, y hay Enocs hoy día (PVGM 267).

Piensa en Abraham. Aunque las Escrituras registran sus errores y fracasos también dicen que “fue llamado amigo de Dios” (Santiago 2:23). ¿Quién lo llamó así? Jehová mismo. Dios se refiere a él como “mi amigo Abraham” (Isaías 41:8). Nota en la historia de Génesis 18 la comunión de la que disfrutó Dios con su amigo. Escucha su expresión de confianza: “Yo lo conozco” (Génesis 18:19). Escúchalo aconsejando a Abraham sobre el destino de Sodoma. Escucha cómo Abraham habla con Dios reverente, pero confiadamente, sugiriendo lo que él piensa que estaría de acuerdo con la justicia y misericordia divinas.

Ahora considera a Moisés. “Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero” (Éxodo 33:11). Esta intimidad, desarrollada durante los años de soledad de Moisés como pastor en Madián, continuó ininterrumpida (salvo por aquel momento de impaciencia en Cades) durante todos sus cuarenta años como el líder visible de Israel. Mira a Moisés en el monte, encerrado con Dios en la comunión más íntima. Aquí Jehová le revela los planes para un santuario en la tierra, un modelo en miniatura del templo celestial. Pero la consideración de estos planes es interrumpida cuando Dios le dice a Moisés lo que está sucediendo abajo en el campamento. La apostasía demanda medidas estrictas y Dios propone borrar a Israel y empezar una nueva nación con Moisés. Como Abraham, Moisés se atreve humilde, pero intrépidamente a interceder ante Dios. Le muestra encarecidamente razones por las cuales Dios debería tener piedad de Israel. Ofrece dar su propia vida por su pueblo. Sus súplicas hacen eco de los deseos más profundos del Altísimo; y así Dios y Moisés llegan a un entendimiento mutuo, un acuerdo en cuanto al futuro de Israel.

¿Y dónde cabes tú en este cuadro? Dios te ha formado a ti también, para ser Su amigo. Tú no puedes tomar el lugar de Enoc, de Abraham, o de Moisés, ni ellos pueden tomar tu lugar. Dios tiene un lugar en su infinito corazón que solo tú puede llenar. Él te “necesita” a ti para ser Su amigo. Él ansía tu amistad, tu amor, tu comprensión. Tú eres precioso para Él. Por esta razón te hizo. Por esta razón murió por ti. Por esta razón regresó al cielo a preparar un lugar para ti, dejando su promesa de despedida, “Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:3).

Toda mi vida he sabido que yo necesitaba a Dios. Pero llegó como una maravillosa revelación cuando me di cuenta de que Él me “necesitaba” a mí, no solo para hacer recados para Él, sino para ser Su amigo. Quiero compartir las mismas buenas noticias contigo en este libro. Porque, no importa cuánto me ama a mí, recuerda que Él te valora a ti como si fueras el único en el mundo.

“Las relaciones entre Dios y cada alma son tan distintas y plenas como si no hubiera otra alma sobre la tierra” – El Camino a Cristo, 100.

¿Cómo puede Dios realmente necesitar un individuo cuando tiene millones de otros amigos? Imagina una familia con ocho hijos. Cuando llegan a la adolescencia y entran en los veinte, siete de ellos resultan ser buenos hombres y mujeres que respetan a sus padres y aprecian todo lo que ha sido hecho por ellos. Pero uno es un pícaro, quebrantando las leyes de Dios y del hombre. Se sienta el padre con la madre y le dice: “Bueno, mamá, lo hemos hecho bastante bien. Tenemos siete de ocho, que está por encima de la media. ¡Qué pena lo de Harry! Si algún día decide regresar a casa, por supuesto que le daremos la bienvenida, pero no debemos dejar que lo que él ha hecho quebrante nuestros corazones. Después de todo, tenemos siete hijos leales. Demos gracias y no nos preocupemos.”

¿Es esa la manera en la que habla un padre? Y si así fuera ¿le escucharía la madre?

En mi imaginación veo a la familia reunida el Día de Acción de Gracias. Jorge, el hijo mayor, ha llegado a casa para la reunión. ¡Qué gozo trae a los corazones de los padres! ¡Y María, bendita sea, revela un bello carácter! Y pasa lo mismo con los otros cinco hijos sentados alrededor de la mesa en feliz comunión con papá y mamá. Pero una lágrima se desliza por la mejilla de mamá. Y otra, porque está pensando en Harry, el rebelde Harry, allá en el mundo en algún lugar. Y cuando miro a sus ojos colmados de lágrimas, pienso en el hecho de que el que ella tenga siete hijos leales y amantes solo hace que al pensar en Harry el dolor sea peor. Ella tiene un lugar en su corazón que solo Harry puede llenar.

Ahora, ¿qué pasa con el que hizo a las madres? Él también tiene un lugar en su corazón que nadie más que tú puedes llenar. Y el amor de millones de otros que alegran su corazón no puede tomar el lugar de tu amor, tu amistad y tu comunión.

Solo una cosa estorba. El pecado separó al hombre de Dios en el Edén y el pecado prolonga esa separación hoy. “Vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios” (Isaías 59:2).
Puesto que el pecado hace la división entre Dios y los que Él ama, Él lo odia, no lo puede tolerar, no puede vivir con él. Debe erradicarlo, pero ¿cómo puede hacerlo sin destruir a los infectados con el pecado?

En el santuario Dios revela su maravilloso plan para resolver el problema del pecado—cómo destruir el pecado sin destruir a aquellos a quienes ama, cómo salvar a los pecadores sin perpetuar el pecado. Es un plan de alto precio. Ya le ha costado al cielo largos siglos de tristeza y dolor. Pero tú eres tan valioso que Cristo hubiera pagado todo el rescate solamente por salvarte a ti.

Rescate es una cosa, reunión es otra, y Cristo nuestro Creador, Redentor e Intercesor ha provisto las dos cosas a la perfección.

Adaptado desde Frazee, W. D. Rescate y Reunión por medio del Santuario. W. D. Frazee Sermons: 2012. Publicado con permiso.

  1. W. D. Frazee (1906-1996) fue un adventista médico-evangelista, profesor y cofundador del centro de estilo de vida Wilwood Sanitarium Inc., ubicado en Georgia (Estados Unidos). Más información sobre Frazee aquí: http://wdfsermons.org/elder-frazee-ministry. En la web encontraréis docenas de sermones disponibles gratuitamente.