Tags


Deseando pero no decidiendose a ser cristiano

15th October 2017

click for English click for Croatian click for Italian click for Romanian click for Russian click for Spanish

Esta publicación es la cuarta en una serie titulada “Obstáculos en el cristianismo". En esta serie varios autores explican malentendidos comunes que las personas que son cristianas o que quieren llegar a ser cristianas suelen encontrar dentro de su experiencia. Estos "obstáculos" se encuentran recogidos en declaraciones en el libro Camino a Cristo en el que la autora explica luchas que "muchos" enfrentan. La cita del artículo en cuestión es: "Muchos dicen: "¿Cómo me entregaré a Dios?" Camino a Cristo, 47.—Editor.

¿Has tenido alguna vez la imagen mental de alguien que no conocías pero del que habías oído hablar, y entonces conoces a la persona y es muy diferente de lo que te esperabas? Durante años he predicado internacionalmente y la gente me ha recogido en diferentes aeropuertos alrededor del mundo. Normalmente no es ningún problema porque me han visto en foto o en alguno de mis sermones en televisión o internet. Sin embargo, ha habido personas que tenían una imagen mental mía muy diferente, y por lo tanto, tenían otras expectativas sobre el aspecto que tendría. A una pareja joven en Austria se le había dicho que yo era un misionero. Sin haberme conocido, o siquiera haber visto una foto mía, ellos estaban seguros de poder reconocerme fácilmente entre el resto de personas que llegarían al aeropuerto. Se imaginaron un hombre más bien mayor, con barba y calzando sandalias; Un misionero "de verdad" en sus jóvenes mentes. Los que me conocen sabrán que frustré sus expectativas.

Cuando Jesús vino por primera vez a este mundo no fue reconocido como el Mesías. Esto no fue porque la gente no estuviera esperando la llegada del Mesías tan esperado. La expectación se sentía en el aire mientras la nación judía esperaba a que se cumpliese finalmente la promesa. Sin embargo, sus expectativas diferían enormemente de la realidad. En este caso no me refiero simplemente al aspecto físico, sino más importantemente a la vida y carácter de Jesús. Su porte y conducta no encajaban con las expectativas bien extendidas de la figura del Mesías. El discípulo Juan señala esto de forma concisa al comienzo de su relato de la vida de Jesús cuando dice, "pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron." Juan 1:10-11. El problema no era que no tuvieran descripción alguna suya. Jesús dijo más tarde, "Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí." Juan 5:39. Lo que hoy llamamos Antiguo Testamento son las mismas Escrituras que los judíos poseían y leían en los días en que Jesús andó entre ellos. Tenían todas las profecías dándoles las referencias para discernir y reconocer al prometido. Las falsas expectativas impidieron que reconocieran a Jesús. Él simplemente no encajaba en la imagen que tenían del mesías. ¿Podría pasarnos algo similar a nosotros como pueblo elegido de Dios hoy?

Todos nosotros tenemos nuestras expectativas de cómo es Dios. Tristemente, una mala comprensión de Cristo impide a muchos rendirse totalmente a Él y seguirle. La trágica realidad es que hay millones que desean ser Cristianos pero en realidad nunca han decidido seguir a Jesús. Así es declarado por el maravilloso, pequeño libro titulado "Camino a Cristo", de Elena White. En la página 48 dice, "Muchos se perderán esperando y deseando ser cristianos." El título de este artículo es "Deseando pero no decidiendose a ser cristiano". Una completa rendición a Cristo hace la diferencia entre meramente desear, y decidirse por Él. Las falsas expectativas pueden dificultar que esto suceda. Dése cuenta de cómo esto es descrito en el mismo libro:

"Muchos dicen: "¿Cómo me entregaré a Dios?" Deseáis hacer su voluntad, mas sois moralmente débiles, esclavos de la duda y dominados por los hábitos de vuestra vida de pecado. Vuestras promesas y resoluciones son tan frágiles como telarañas. No podéis gobernar vuestros pensamientos, impulsos y afectos. El conocimiento de vuestras promesas no cumplidas y de vuestros votos quebrantados debilita la confianza que tuvisteis en vuestra propia sinceridad, y os induce a sentir que Dios no puede aceptaros..."—Camino a Cristo, 47.

¿Suena familiar? Pienso que todos hemos estado ahí a veces, o quizá es exactamente donde te encuentres ahora mismo. Nuestra expectativa de Dios es que Él no nos aceptará y como consecuencia no nos rendimos completamente a Él. Nuestra expectativa de Él es que no nos recibirá, y, por lo tanto, nos quedamos deseándole pero sin decidirnos por Él. Pero permitámonos ver cómo continúa la misma cita:

"...mas no necesitáis desesperar. Lo que debéis entender es la verdadera fuerza de voluntad. Esta es el poder gobernante en la naturaleza del hombre, la facultad de decidir o escoger. Todo depende de la correcta acción de la voluntad. Dios dió a los hombres el poder de elegir; a ellos les toca ejercerlo. No podéis cambiar vuestro corazón, ni dar por vosotros mismos sus afectos a Dios; pero podéis escoger servirle. Podéis darle vuestra voluntad, para que Él obre en vosotros tanto el querer como el hacer según su buena voluntad. De ese modo vuestra naturaleza entera estará bajo el dominio del Espíritu de Cristo, vuestros afectos se concentrarán en Él y vuestros pensamientos se pondrán en armonía con Él"—Camino a Cristo, 47.

Todo depende de la correcta acción de la voluntad. Es la parte del "cómo" en el paso de la rendición. Una rendición completa a Cristo tiene lugar con una rendición completa de la voluntad. La promesa es que Él comenzará entonces a trabajar en nosotros, y nuestros pensamientos serán puestos en armonía con los suyos. Si se lo permitimos Él quitará nuestras falsas expectativas y abrirá nuestros ojos para reconocer verdaderamente la revelación de su carácter dada en la Escritura. ¡Esto nos llevará a no solo desear ser cristianos, sino a decidir ser cristianos!

Daniel Pel es director y presentador de Living Water ministry.