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¿Deberían los Adventistas del Séptimo Día celebrar la Navidad?

23rd December 2015

He conocido muchos adventistas que de alguna manera se oponen a la celebración de la Navidad. Para algunos el motivo era que la Navidad no se encuentra como tal en las escrituras, y que llegó a ser una tradición cristiana como reemplazo de algunos festivales paganos. Otros observaban la forma en la que el mundo la celebra, y quedaban horrorizados por el consumismo, la vanidad y la glotonería que tan a menudo se muestran. Si bien estas preocupaciones son válidas, siempre me fascinó lo que Elena de White tenía que decir al respecto:

“En vista de que el 25 de diciembre se observa para conmemorar el nacimiento de Cristo, y en vista de que por el precepto y por el ejemplo se ha enseñado a los niños que es en verdad un día de alegría y regocijo, os resultará difícil pasar por alto esa fecha sin dedicarle cierta atención. Es posible valerse de ella con un buen propósito.” – El Hogar Cristiano, 435.

“Se acerca la época de las fiestas con su intercambio de regalos, y tanto los jóvenes como los adultos consideran atentamente qué pueden dar a sus amigos en señal de afectuoso recuerdo. Por insignificantes que sean los regalos, es agradable recibirlos de aquellos a quienes amamos. Constituyen una demostración de que no nos han olvidado, y parecen estrechar un poco más los lazos que nos unen con ellos. Está bien que nos otorguemos unos a otros pruebas de cariño y aprecio con tal que no olvidemos a Dios, nuestro mejor Amigo. Debemos hacer regalos que sean de verdadero beneficio para quienes los reciban. Yo recomendaría libros que ayuden a comprender la Palabra de Dios o que acrecienten nuestro amor por sus preceptos. Proveamos algo que leer para las largas veladas del invierno.” – El Hogar Cristiano, 435.

“Agradaría mucho a Dios que cada iglesia tuviese un árbol de Navidad del cual colgasen ofrendas, grandes y pequeñas, para esas casas de culto. Nos han llegado cartas en las cuales se preguntaba: ¿Tendremos un árbol de Navidad? ¿No seremos en tal caso como el mundo? Contestamos: Podéis obrar como lo hace el mundo, si estáis dispuestos a ello, o actuar en forma tan diferente como sea posible de la seguida por el mundo.” – El Hogar Cristiano, 438.

Seamos realistas, probablemente Jesús no nació un 25 de diciembre. La Biblia no nos dice nada acerca de la fecha exacta del nacimiento de Cristo. Ni siquiera ocurrió al inicio del año 1 D.C, sino alrededor del año 4 D.C. Y sí, considero probable que la fecha del día de Navidad fuese escogida para reemplazar alguna fiesta pagana.

Así que, si no es la verdadera fecha del nacimiento, ¿por qué deberíamos celebrarlo? Bueno, lo que sí es real es el nacimiento de Cristo. Y aunque no sabemos exactamente cuándo ocurrió, sabemos que es digno de celebración. Los ángeles cantaron, los pastores adoraron, y Dios incluso utilizó una señal en el cielo para dirigir a Belén a todos aquellos que estaban buscando a Cristo de corazón. (Los sabios de oriente no llegaron el día exacto del nacimiento, pero no mucho tiempo después. Comparar Mt 2:7, 16 y Lc 2:21-24).

En verdad, la encarnación de Dios, su venida en cuerpo humano, es una muestra extraordinaria y única del carácter de Dios. Cristo “no consideró que el ser igual a Dios fuera algo a lo cual aferrarse. En cambio, renunció a sus privilegios divinos; adoptó la humilde posición de un esclavo y nació como un ser humano.” (Fil 2:6-7) Como el ángel dijo a los pastores: “Les traigo buenas noticias que darán gran alegría a toda la gente. ¡El Salvador —sí, el Mesías, el Señor— ha nacido hoy en Belén, la ciudad de David!” (Lc 2:10-11). Si la alegría del nacimiento de Cristo es para todas las personas, entonces es apropiado hacer una celebración para conmemorarlo. Algunos dicen que la muerte y la resurrección de Cristo son más importantes que su nacimiento en relación con la historia de la salvación, pero comparar la importancia de estos eventos entre sí es como preguntar sobre un pájaro cuál de sus alas necesita más para volar. Jesús no podría haber muerto por nosotros sin antes llegar a ser uno de nosotros. Y hay aspectos del carácter de Dios que se muestran en la encarnación: generosidad sin límites, amor y humildad. Tener un día en el que los miembros de la Iglesia recuerdan y muestran cómo es el amor de Dios, parece una respuesta muy adecuada a lo que Él ha hecho por nosotros.

Entonces, ¿qué deberíamos hacer en Navidad?

La primera venida de Cristo fue alegría para el mundo – por lo que al recordarlo deberíamos estar alegres. Fue un regalo inmerecido hacia lo humanidad – por lo que tal vez no está de más dar regalos inmerecidos a nuestros semejantes. También fue un regalo para los pobres y necesitados – por lo que entraría dentro del espíritu de la Navidad ayudar a los pobres. (Es importante ayudar a los pobres también cuando no es Navidad, ya que muchos los ayudan solamente en estas fechas). Fue un evento proclamado por pastores y sabios – por lo que tal vez sigue siendo una buena oportunidad para proclamarlo aún hoy en día.

Por Valentin Zywietz