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A mitad de camino.

16th February 2018

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Este artículo es el noveno de la serie “Obstáculos en el Cristianismo”. Basado en citas de El Camino a Cristo, tiene el propósito de analizar los malentendidos más comunes que muchos podemos encontrar en nuestro camino como cristianos. Creo que este artículo te presentará un desafío…—Editor

Se encontraban camino a una nueva vida en los Estados Unidos de Norteamérica. Para muchos, era el comienzo de un viaje para alcanzar sus deseos de riqueza, honor y comodidad. En 1912, 2.224 emigrantes de Reino Unido, Irlanda, Escandinavia, y otras partes en Europa embarcaron en el RMS Titanic. A las 11:40 pm del 14 de Abril de 1912, el Titanic golpeó un iceberg y a las 2:20 am el “inhundible” RMS Titanic desapareció debajo de las olas del océano Atlántico. Más de 1500 pasajeros murieron, nunca alcanzaron las riquezas, el honor y la comodidad con la que soñaban. ¡Se quedaron a mitad de camino!

La historia del Titanic permanece como un recordatorio de que ninguno está a salvo. Los desastres pueden estar a tan solo un momento de la inesperada víctima. No hay manera de saber cuánta gente en el Titanic se encontraba consagrada a Dios. Pero una cosa es segura: muchos murieron y su esperanza de una resurreción puede sólo estar fundada en Cristo.

Hoy en día, millones de personas están planeando su carrera profesional y teniendo como objetivo hacer un futuro seguro, tanto para ellos mismos como para sus familias.

Sin embargo, sólo podemos encontrar verdadera seguridad en la Palabra de Dios y en seguir las pisadas de Cristo.

En el libro El Camino a Cristo, Elena White dice “las riquezas son el ídolo de muchos. El amor al dinero y el deseo de acumular fortunas constituyen la cadena de oro que los tiene sujetos a Satanás. Otros adoran la reputación y los honores del mundo. Una vida de comodidad egoísta, libre de responsabilidad, es el ídolo de otros.” CC 44.1

Riquezas, reputación, y comodidad egoísta eran las cosas que yo tenía como objetivo hace tiempo. De hecho, estas cosas suelen ser deseadas debido a lo que vemos que otros hacen y tienen. Mi padre me solía decir “No mires a lo que otros tienen porque tú nunca sabrás lo que ellos hicieron para conseguirlo”. Este era uno de aquellos sabios proverbios que me repetía una y otra vez.

Mientras crecía y obtenía más experiencia en la vida, vi la infelicidad que da el poseer todo, porque sin Cristo, realmente nunca posees nada.

Si tu pasas tu vida entera con el objetivo de conseguir la cima de tu montaña, alguna vez te has preguntado a ti mismo “¿Qué haré cuando llegue allí? o “¿Qué haré después?. Seguramente, ninguno quisiera ir cuesta abajo. Hay solo Uno que puede darte felicidad pura incluso cuando alcanzas tus metas en vida, Jesucristo.

Esto me llevó a pensar sobre la montaña que tú hayas decidido querer escalar o el mar en tu experiencia de la vida que hayas decidido navegar. ¿Traerá ello gloria y honor a tu Hacedor y te llevará a estar más cerca de Él? Si no, te insto fuertemente a reconsiderar. Jesús lo expresó de esta manera: “Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.” Lucas 14:33. Dios desea que tu corazón, tu mente y tus obras estén consagradas a Él. Él quiere tu servicio completo.

”No podemos consagrar una parte de nuestro corazón al Señor, y la otra al mundo. No somos hijos de Dios a menos que lo seamos enteramente.” CC 44.1.

La lucha de muchos es que el estar seguro de la aceptación de Dios requiere de ellos avanzar con fe y buscar a Dios con todo su corazón. Elena White dice “Muchos corazones orgullosos preguntan: “¿Por qué necesitamos arrepentirnos antes de poder tener la seguridad de que somos aceptados por Dios?” CC 46.2.

Jesús vino como hombre y nos dejó un ejemplo a seguir. Recuerdo cuando solíamos calcar en la escuela primaria. El profesor nos daba una imagen para copiar y luego nosotros intentabamos copiarlo lo mas exacto posible. De igual manera, Jesús nos dejó una perfecta imagen para copiar - Su vida y sus palabras. Sin embargo, solo a través de Su Fuerza podemos nosotros seguir la voluntad de Dios.

Hace algunos años, estaba estudiando la Biblia con un chico joven. Él era un hombre exitoso en la vida pero tenia metas que le iban a separar de Dios. Dediqué tiempo para mostrarle en la Palabra lo mucho que le amaba el Salvador, pero finalmente él dijo que no quería estudiar más la Biblia. A los pocos meses después de su decisión, él se plantó en la puerta de mi iglesia y comenzó a dar vueltas arriba y abajo en la acera. Lo vi y lo llamé. Él vino hacia mí con labios temblorosos y lágrimas en los ojos y dijo, “Me siento como si estuviera perdiendo la cabeza”. Le rogué que se entregara a Dios, pero él no quiso. Nunca lo he vuelto a ver otra vez. Justo como el Titanic, muchos se hundirán bajo las olas de mares fríos que este mundo ofrece en las experiencias de la vida. Pero si Pedro pudo salvarse del hundimiento, nosotros también podemos.

Vayamos pues y recorramos todo el camino completo hacia el Señor con un corazón consagrado, a mitad de camino no es suficiente.

Craig Gooden es actualmente director del centro PEACE de evangelismo y obrero Bíblico para la Conferencia de los Adventistas del Séptimo Día en el Norte de Inglaterra. Craig disfruta compartiendo el Evangelio con otros y sobre todo pasando tiempo con su esposa Farida y su hijo Izraël.